Que no te roben el tiempo

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Porque es limitado y valioso pero sobre todo porque no vuelve. Que no te roben el tiempo, así titulamos, mi compañera de Coaching 10, Leticia Díez y yo nuestra útlima formación, impartida el pasado 27 de agosto a través de la plataforma Webinar. Dieciséis personas invirtieron su tarde de verano en aprender a gestionar su día.  Porque es una realidad que, el tiempo es el único recurso que se nos va, que nunca tenemos, que se nos pierde… Por eso es tan importante aprender a gestionarlo mejor.

Para eso hay herramientas que nos ayudan y que favorecen una optimización de nuestro preciado recurso, y es justo lo que vimos en  nuestra sesión, que tuvo una duración de dos horas.

Aprendimos a economizar nuestro tiegmpo,  mejorar el rendimiento y la productividad y disminuir con ello el nivel de estrés.

El objetivo era claro: liberar tiempo para ti.

Porque como todo en esta vida, es cuestión de práctica y saber administrar y gestionar bien nuestro tiempo es fundamental para poder alcanzar nuestros retos con plena satisfacción. En el taller trabajamos con herramientas derivadas del Coaching, la psicología positiva, mindfulness e inteligencia emocional e indagamos con los participantes  estos conceptos tan importantes a día de hoy para poder disfrutar de una buena calidad de vida a nivel personal y laboral.

Porque el tiempo es nuestro mayor tesoro y debemos aprender a manejarlo para que no se nos escape por las rendijas de las manos. Tiempo es sinónimo de Vida y saber gestionarlo nos proporcionará un mayor bienestar, eficiencia y productividad.

Gracias a los que me habéis acompañado en este taller seminario. Esperamos que la fusión entre formación y Coaching os esté dando magníficos resultados.

En un futuro realizaré más talleres de este tipo para quien esté interesado.

Así que si lees esto, piensa que el próximo en aprender a gestionar tu tiempo, para que no te lo roben, serás Tu

La historia de Pablo

Vivía una vez un padre que llegaba a casa agotado, después de una jornada maratoniana de trabajo, de apagar fuegos y resolver problemas. Era un ejecutivo agresivo, lo que antes se llamaba un tiburón, un Hércules profesional capaz de resolver las complicaciones de sus importantes clientes, costara lo que costara… Tal vez por eso cobraba 300 euros por hora, dato que explicaba a quien le quería oír –especialmente a su hijo- para que todos tomaran conscienciadel fenómeno con el que estaban hablando.

Su agenda siempre estaba llena de las cosas muy, muy importantes..dibujo-ejecutivo-agobiado-por-multitarea

Su vida era su trabajo, y no lo ocultaba… Incluso para esta vida le faltaba tiempo, ya ni hablar de la gente que le rodeaba. Su esposa sabía que no podía contar con él para nada pues su marido era el “tío” importante que organizaba los planes en función de sus apetencias y necesidades.

Sus padres ya se habían acostumbrado a verle una vez al año, el día de Reyes, fecha en la que parecía que –consciente o inconscientemente- él trataba de enterrar su permanente distancia y ausencia con multitud de carísimos regalos.

¿Y su hijo? Pablo tenía nueve años y estaba acostumbrado a verle de higos a peras, era pequeño, así que no había problema… ¿O sí?

Los niños siempre te sorprenden, aunque unas sorpresas son más agradables que otras… La noche de la que trata esta historia, Pablo iba a dar a su padre una lección que nunca olvidaría… Cuando papá llegó a casa era tarde, cerca de las 23.00 h., por lo que Pablo estaba acostado, y debería haber estado durmiendo… pero no lo estaba. Así que, en cuanto su padre cruzó la puerta, oyó que le llamaban con suavidad: “¿Papiiiii?”

Con desgana, el padre arrastró sus cansados pies hasta la habitación de su hijo y le preguntó en un tono poco amigable:

  • ¿Cómo es que todavía no estás dormido? Mañana hay colegio, ¿no?
  • Ya, papá. Es que quería pedirte algo- respondió Pablo haciendo caso omiso al resto de comentarios de su progenitor.
  • ¿De qué se trata?- preguntó el padre enarcando las cejas.
  • Papá, necesito 50 euros- contestó su hijo con aplomo.
  • Tienes 9 años, todavía no tienes necesidades… ¡Déjate de chorradas y ponte a dormir ahora mismo! – contestó el padre.

Su mujer dormía –una vez más no le había esperado despierta y el hombre decidió tomar una ducha caliente.

Parece que el agua caliente le despejó un poco las ideas y el mal humor porque se planteó la pregunta que debería haberse hecho hacía unos minutos: ¿Para qué puede necesitar un niño de 9 años 50 euros? Era muy joven para tener deudas de juego o problemas con las drogas… ¿Habría algún niño mayor que le amenazaba en su lujoso y elitista colegio? Una vez se puso el pijama, volvió a la habitación de su hijo y preguntó con un susurro de voz:

  • ¿Duermes?
  • No – fue la seca respuesta de su hijo, que no pudo ocultar que había llorado.
  • ¿Para qué necesitas los 50 euros?
  • Para algo muy importante -contestó el niño-. Pero no puedo decirte de qué se trata hasta que me des el dinero. Te prometo que, si me lo das, te lo diré de inmediato.

Llevado más por la curiosidad que por ninguna otra cosa, el padre fue a buscar su abultada cartera, sacó de ella un billete de 50 euros y se lo entregó a su hijo. Éste lo tomó y lo puso debajo de su almohada con una sonrisa de satisfacción.

Al cabo de un instante, cuando el cansado ejecutivo iba a preguntar de nuevo por el destino del dinero, Pablo se le adelantó y extendiendo una mano repleta de billetes le dijo:

  • Papá, con los cincuenta euros que me has dado hoy, ya tengo los 300 euros necesarios para contratarte durante una hora.

Por favor, cógelos y apunta en tu agenda que el próximo viernes tienes una cita conmigo a las seis de la tarde para ir a jugar al parque. Como no me fío de ti, te lo pago por adelantado, así ya no podrás desdecirte….

¿Qué crees que ocurrió?

Lo que sucedió es que, al viernes siguiente, Pablo jugó con su padre en el parque de seis a siete de la tarde… Y volvió una semana más tarde, y la otra, y otra más… Sin volver a pagar por los servicios de su padre nunca más.

Con su atrevimiento, Pablo ganó un padre… Y éste recuperó su vida, tomando las riendas sobre el control de su tiempo.

Hoy ya no es un tiburón, hoy es un hombre, que gestiona su tiempo laboral, es un padre que disfruta del tiempo con su hijo, es un hijo y un esposo feliz que sabe disfrutar de quienes le quieren y de esos pequeños placeres que ofrece la vida y que se convierten en auténticas joyas sin precio cuando uno dispone de tiempo para disfrutarlas.

Y colorín colorado, esta historia ha terminado.

(Adaptación: Inna Firun)

 

Cambia de ENFOQUE

El enfoque es básicamente todo para mi,

Es la  diferencia de cómo te sientes en cada momento,

Es el camino a tus resultados

 Es una sonrisa a todos los que rodean…

Tu enfoque lo eliges TÚ..

Me gusta mucho compartir mis propias experiencias y aquí  te cuento una de ellas:

Una de las cosas que hago, es dirigir comercialización de  chocolate artesano francés en Andalucía.  Imagínate… Pleno mes de agosto, hace calor, no se puede andar por la calle sin sudar y sin buscar un refugio de aire acondicionado. A nadie le apetece chocolate. Todo el mundo está con la operación biquini o busca refrescarse, busca helados… Es mi realidad de hoy.

Me levanto por la mañana, miro al cielo despejado, miro la pantalla de mi coche que marca 34 grados en la sombra y pienso:

-Para que ir ahora y visitar a los clientes. Si igual no van a comprar… ES UNA PERDIDA DE TIEMPO Y DE ENERGIA…

Es una opción….. y es un ENFOQUE.

Así puedo empezar mi día, con una decepción anticipada y elegida por mí, que me hace sentir inútil desde la primera hora de la mañana y que se reflejara en cada conversación que tenga este día.

Pero también los clientes ahora tienen más tiempo de escucharme y puedo ir enseñándoles a ellos los novedades de la siguiente campaña, dejándoles el gusanillo de tentación y dedicar a cada uno de ellos más tiempo que en plena temporada de otoño-invierno.

Igual no van a comprar, PERO… NO PIERDO MI TIEMPO. PIENSO CON ELLOS Y TRABAJO CON ELLOS.

Es otra opción …. Y es otro ENFOQUE.

Si empiezo mi día así, cada cita se convierte en productiva, la hago yo productiva y me siento útil y satisfecha. Y es lo que voy a trasmitir en cada cita del día.

Los resultados de tu día dependen únicamente de TI, y en el primer lugar del ENFOQUE que le das a la jornada. La realidad es la misma, lo que se cambia es COMO DECIDES ENFOCARTE al frente de la misma.

¿Quieres optar al cambio? Yo te ayudo. Puedes contactar conmigo a través del 692 933 668 o bien escribiéndome a mi correo innafirum@gmail.com ¡Espero comentarios!

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Inna Firun

El cambio… la palabra clave para VOLAR

Muchas veces me pregunto: si fuese un pájaro  ¿Que pájaro me gustaría ser?

Podría elegir ser un cisne precioso y viajante o un búho que trae suerte y ve en la oscuridad.

Pero a pesar de todo, eligiría ser  águila, debido a esta antigua leyenda sobre su capacidad de cambio.

El águila es una de las aves de mayor longevidad. Llega a vivir setenta años. Pero para llegar a esa edad, en su cuarta década tiene que tomar una seria y difícil decisión.

A los cuarenta años, sus uñas se vuelven tan largas y flexibles que no puede sujetar a las presas de las cuales se alimenta. El pico, alargado y en punta, se curva demasiado y ya no le sirve. Apuntando contra el pecho están las alas, envejecidas y pesadas en función del gran tamaño de sus plumas, y para entonces, volar se vuelve muy difícil.

En ese momento, sólo tiene dos alternativas: abandonarse y morir, o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación que le llevará aproximadamente ciento cincuenta días.

Ese proceso consiste en volar a lo alto de una montaña y recogerse en un nido próximo a un paredón donde no necesita volar y se siente más protegida. Entonces, una vez encontrado el lugar adecuado, el águila comienza a golpear la roca con el pico hasta arrancarlo. Luego espera que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas inservibles. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, ella desprende una a una sus viejas y sobrecrecidas plumas.

Y después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrizaciones y crecimiento, logra realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y festejo para vivir otros treinta años más.

Si queremos ser águilas, hacernos volar  y  a nuestros negocios despejar— hay que elegir en el CAMBIO. A veces largo y doloroso, pero siempre merecido.

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